La amistad y el Liderazgo

La amistad y el Liderazgo

La amistad y el Liderazgo, ¿Hay sitio para los sentimientos en las esferas de poder? ¿Se puede hablar de amistad en estos casos?

Si vemos al conjunto de una organización, entre subordinados ciertamente que la amistad existe, pero a simple vista se hace patente que ello no es tan así en el caso de las relaciones entre los líderes y sus subordinados, o bien entre dos o más personas que ocupan posiciones de igual poder.

Respecto de este último caso se puede deducir sencillamente que la amistad auténtica también puede existir, puesto que dos líderes de igual magnitud y poder pueden estar subordinados a otro líder de líderes, y al ser subordinados respecto de esos superiores también podrían demostrar amistad entre ellos.

En cuanto a una relación entre líder y subordinado, puede existir la lealtad o no. Muchos hechos históricos han demostrado que principalmente este es el tipo de relación que se valora entre unos y otros, y es la que determina el liderazgo efectivo.

Pero la amistad – por definición – es una situación en la que uno puede confiar en el otro, así que donde hay lealtad necesariamente existe alguna forma de amistad, pues el hecho de ser leal implica de alguna manera que existe confianza. De hecho, la lealtad también es un componente de la amistad entre dos individuos jerárquicamente similares.

Es decir, no se puede afirmar con certeza que sea el rol o papel que se cumpla dentro de un grupo, equipo, sociedad u organización el que determina si la amistad existe o deja de hacerlo.

Por consiguiente, creer que se puede o debe prescindir de tal cosa simplemente porque se ha alcanzado una posición de poder es algo equivocado. Muchos líderes, y sobre todo los novatos, creen que por haber alcanzado tal posición pueden prescindir de las leyes de la naturaleza y el comportamiento humano, y al hacerlo lo único que logran es demostrar su falibilidad.

Pero lo que pasa en la mente de un individuo que alcanza el poder es una transformación de los procesos del pensamiento. Un líder de cualquier cosa es más racional – por lo general – que el subordinado porque su propia posición le llevará a tener que tomar decisiones, las cuales si desea sobrevivir en su puesto deberán ser racionales.

Desde tal punto de vista, algunas amistades pretéritas pueden empezar a ser percibidas como inconvenientes. Por ejemplo, el millonario que de la noche a la mañana ha pasado de los harapos a la seda puede verse racional y emocionalmente alejado de sus antiguos amigos.

También el gángster que busca iniciar negocios legítimos, el político recalcitrante, el ex guerrillero que intenta convertirse en un honorable ciudadano y tantos otros pueden encontrarse con que sus viejas amistades han pasado de ser una solución a convertirse en un verdadero problema, capaz en algunos casos de destruir su posición actual y provocar una regresión del líder hacia estratos más bajos, principalmente a causa o por medio de mecanismos de descrédito reales o percibidos así socialmente.

El problema de desvincularse de las viejas amistades es que no siempre es justo que así se haga, y cuando lo es, muchas veces el proceso se lleva a cabo de manera desleal.

Por otra parte, así como ocurre con el dinero hasta en el ciudadano más insignificante, con el poder – pues el dinero es una forma de poder – se cuida de manera racional o se pierde en su totalidad.

Esta transformación de los procesos de pensamiento puede hacer que se cambie de amigos o se cambie la relación con ellos.

Si cambian las condiciones ambientales y los amigos anteriores no cambian, entonces será más difícil mantener las amistades porque se habrá perdido lo que se tenía en común.

Si las amistades van cambiando paralelamente al proceso por el cual un individuo va asumiendo sucesivas posiciones de liderazgo, entonces es más probable que las amistades se mantengan, y en este sentido no son extraños los grupos de poder formados por viejos amigos.

Lo otro que puede suceder con las amistades es que se pierdan a causa de la búsqueda por parte del nuevo líder de nuevos intereses.

Esto cae dentro de la ingratitud de la amistad en relación al poder, aunque no es la única manera infortunada en la que la amistad puede ser tratada cuando hay fuerza, dinero o conocimiento de por medio.

Los supuestos amigos en las situaciones de poder tienden a acercarse cuando las vacas son gordas, la situación está controlada o con preferencia, ambas cosas; pero estos amigos tienden a alejarse cuando se acaba el pasto para el ganado o las exigencias morales de la amistad parecen querer ponerles a prueba. Si los viejos amigos de un líder constituyen un problema, entonces los nuevos también.

La amistad es una cosa problemática en los círculos de poder, y de allí la interrogante ¿sirve tal cosa en semejante entorno o es simplemente una ilusión?

Si bien los seres humanos poseemos racionalidad, también poseemos sentimientos. Negar una u otra cosa en función de miedos o que no nos agrade – en definitiva – es un error que tarde o temprano será corregido por la propia naturaleza de las cosas, porque lo único que demuestra es que somos más humanos de lo que deseamos ser porque los humanos hemos hecho todo lo posible por negar nuestra naturaleza actuando como asesinos, idiotas y fervientes creyentes de cuanta cosa atractiva se nos hubiera cruzado en el camino

Cualquiera que se aleje de uno en tiempos difíciles, por el motivo que sea, y ya que usted se identifique con los subordinados o líderes, es un falso amigo, y esto es importante, pero lo es más el hecho que seguirá siendo un imitador cuando la calma vuelva a retornar.

Esto funciona de dos maneras: si usted es el líder y sus nuevos amigos se alejan, es porque no les resulta útil. Y si es usted el que se aleja de sus viejos amigos, entonces ellos no le será útiles, seguramente.

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