Aprendiendo a vivir

Aprendiendo a vivir

 

Aprendiendo a vivir: Saludos amigos lectores, espero que tengan un 2022 lleno de muchas alegrías y abundancia.

Sin temor a equivocarme, ahora más que nunca sé que a mis 54 años soy aún un aprendiz de la vida. Cuando pensamos que hemos vivido muchas experiencias, llegan nuevos y dolorosos aprendizajes que nos ponen a prueba nuevamente, a través de ellos podemos ver qué tanto hemos avanzado en la escuela de la vida y si la situación nos fortalece o nos debilita, y es aquí cuando nos damos cuenta que estamos aprendiendo a vivir.

Recientemente perdí a mi compañera de vida, ha sido sumamente difícil ver a nuestros hijos sufrir y extrañarla en todo momento, aún así la frase más usada por toda las personas: la vida continúa. Analizar la situación que estamos viviendo e identificar el motivo del dolor que se siente, es lo más importante. La descripción más precisa que puedo exponerles, es un vacío en el corazón que se extiende hasta el estómago, que inicialmente sientes como duele y te carcome, hasta que te das cuenta que el tiempo está pasando y esa persona ya no estará más en nuestra vida de la manera acostumbrada; es cuando decides soltar, comienzas a comprender que, el querer aferrarte a lo que dejó solo intensifica el dolor y eso no te hace bien. Sin embargo, es parte del proceso de duelo que debemos vivir con nuestros seres queridos.

El proceso de duelo:

  • Hay que llorar, debemos expresarnos cada vez que queramos hacerlo, llegará un momento donde solo lo harás a solas, comienzas a entender que la vida es un camino y que para algunos es más corto que para otros.
  • Hay que recordar, porque a través de esos hermosos recuerdos sabes que en tu corazón siempre habrá un espacio para esa persona y nunca la olvidarás.
  • Hay que perdonar y pedir perdón, porque con esto estarás comprendiendo que todos somos diferentes y que esta persona solo vino a enseñarte en parte lo que debes vivir.
  • Hay que dejar de culparse, las cosas suceden por algún motivo y echarnos la culpa sólo agudiza el dolor, porque probablemente lo que hubieses querido hacer no le habría salvado la vida, todos tenemos fecha de llegada y de salida.
  •  Hay que hablarles, esto funciona como terapia pues sentirás que te está escuchando y esto permitirá que te desahogues cada vez que quieras, preferiblemente en  caminatas al aire libre.
  • Hay que agradecerles, este sentimiento es muy fuerte, a través de él reconoces que esa persona te mostró el camino más de una vez y te dejó enseñanzas magistrales que hacen de ti hoy en día una mejor persona.

Pienso que la vida es un camino que estamos recorriendo, siempre hay oportunidades de sentirnos mejor y de disfrutar del paisaje, es nuestra elección, lo que sí es seguro es que algún día partiremos, por eso siempre seremos como niños aprendiendo a vivir.

Si pudiéramos echar el tiempo atrás estoy seguro que buscaríamos la manera de ser felices por más tiempo con esas personas, le diríamos cuánto las queremos todos los días. Sin embargo, ya esto no es posible, solo queda llenar el vacío del corazón con los más bellos recuerdos y dejar en manos de nuestro creador nuestro próximo encuentro.

La vida es sumamente frágil, hoy estamos, mañana no sabemos. Aprendiendo a vivir todos los días algo tendremos por seguro, dejaremos de darle tanta importancia a las cosas que nos enfadan, molestan y nos ponen de mal humor, para darle la bienvenida al ahora, a lo que nos hace reir, a lo que nos trae hermosos recuerdos, y a lo que queremos lograr aún en la vida pues esto es lo que nos permitirá disfrutar realmente de lo que tenemos y de lo que nos rodea, que a veces no lo apreciamos, se hace parte de la cotidianidad, es allí cuando deja de ser importante para nosotros.

Aprendiendo a vivir es reconocer cuánto hemos crecido, no solo en la forma física sino como almas; almas que vinimos a aprender cómo amar sin condición, cómo reconocer a las personas que nos rodean como maestros pues todos han dejado una enseñanza en nuestra vida, cómo soltar todo aquello que nos hace daño, cómo creer en nosotros mismos ya que somos luz, luz de la fuente de nuestro Creador que vive en cada uno de nosotros.

Debemos comprender que algún día partiremos a nuestro hogar, buscar que este viaje sea lo más placentero posible, pero sobre todo, obrar siempre de buena fe ya que este será el requisito más importante para que tu Alma retorne complacida de haber vivido de la mejor manera posible…

Resumen del libro Senderos de Sabiduría

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