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Adoptar una metodología científica

Pablo Edronkin
 
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Usted puede tener cualquiera de estos secretos comprobados trabajando para usted, incluso si es tímido o vergonzoso, e incluso si lo ha intentado todo pero falló rotundamente...

El método científico es un proceso de razonamiento que intenta no solamente describir los hechos sino también explicarlos. La ciencia, considerada como la máxima expresión del conocimiento ya desde la Grecia antigua, basa toda su disciplina de investigación y desarrollo en el método científico. 

En definitiva, la ciencia busca resolver problemas, y por lo general lo logra de forma eficiente, por lo que a cualquier persona interesada en resolver algún problema le puede servir el hecho de conocer algo acerca del método científico. 

La importancia de la ciencia y del esquema de pensamiento o método que ella define es fundamental en el mundo moderno, y no puede ignorarse. Pero el método científico no solamente se aplica a la ciencia pura, sino que su aplicación en la vida diaria, comercial, política, etc. provee de numerosos beneficios y evita numerosos problemas. 

Con este trabajo no pretendo hacer una descripción acabada de lo que es la ciencia, sino presentar algunos conceptos fundamentales para que el lector no científico esté en mejores condiciones de entender este proceso intelectual que es el método empleado en las más diversas ciencias y aplicarlo en la medida de lo posible y aconsejable a su vida diaria. 

La ciencia es una actividad rigurosa, y no siempre es aconsejable utilizar su disciplina. Por ejemplo, sería absurdo "festejar" la navidad desde un punto de vista científico, pero el pensamiento racional tiene su lugar en nuestro mundo, y cuanto mejor entrenados estemos respecto de él, serán menos los errores que cometeremos al intentar resolver nuestros problemas.

Esto es particularmente importante para quienes se encuentren en posiciones de liderazgo, pues los errores que pueden cometer tendrán siempre consecuencias no solamente ya sobre él o ella, sino sobre todos los subordinados y dependientes que tengan en su estructura de poder. 

La toma de decisiones que conducen al éxito o el fracaso en los más diversos emprendimientos puede tornarse mucho más acertada gracias a la aplicación de los criterios propios de la ciencia. Ello significa, sencillamente, ahorrarse muchos problemas y dinero. 

La medicina, como ciencia que es, constituye uno de los ejemplos más claros de ello a pesar de que no pensamos normalmente en el asunto: la diferencia entre un médico y un curandero reside en que, tomando solamente el punto de vista del paciente, el primero ofrece mucha más seguridad en el tratamiento que el segundo, mientras que este último, podrá curar a veces, pero también puede cometer grandes errores. 

Ambos pueden poseer la misma intención, pero existe una diferencia cualitativa enorme entre ellos, pues el médico aplica no solamente sus mayores conocimientos técnicos, sino que también aplica un esquema de pensamiento diferente, que no se basa en la creencia sino en la lógica. 

La ciencia no es perfecta y puede ser deformada. Indudablemente, un avance científico puede emplearse para hacer el bien o el mal, y queda en manos de la ética el evitar que ello suceda, pero la ciencia en sí, como mecanismo para resolver los problemas humanos, es mucho más eficiente y seguro que las simples creencias, supersticiones, prejuicios y otras formas de pensamiento. 

La ciencia puede equivocarse, como puede ocurrir con cualquier otro esquema de pensamiento. Sin embargo, la ventaja del método científico en la resolución de problemas es que es menos probable que se cometan errores gracias a las salvaguardas que el propio método obliga a aplicar. 

Para comprender los hechos, la ciencia trata de establecer leyes o formulaciones generales. No basta con hacer una simple descripción de lo que sucede, y no basta con buscar aplicaciones particulares, aunque estas existan. La ciencia es una herramienta de aplicación universal y el método científico es probablemente, el aporte más importante de la cultura occidental a la filosofía. 

En el mundo de hoy en día, y aunque nos pueda parecer que la ciencia no es para nosotros, por la causa que sea, no resulta prudente permanecer en la ignorancia respecto del método científico pues la toma de decisiones a todos los niveles se realiza de forma creciente de acuerdo al mismo. 

Actividades como la administración, la guerra, el comercio, etc. se están transformando poco a poco en verdaderas ciencias, y como en el mundo los recursos son limitados, siempre existirán rivales que traten de acaparar dichos recursos. 

Dicho de otra manera, no podemos escapar al hecho de que nuestros posibles adversarios estén empleando ya el método científico, y si no lo hacemos, les estaremos dando una ventaja enorme por sobre nosotros mismos. 

Mucho se ha discutido acerca de si la ciencia es un fin en sí mismo. En mi opinión, la ciencia siempre debe estar al servicio del hombre. Incluso cuando a un producto de la investigación pura no se le pueda dar en un momento determinado una aplicación concreta, debe entenderse que en el futuro ello sí podría ocurrir, y que por lo tanto todo avance científico es intrínsecamente bueno, pero deben existir salvaguardas para que con tales excusas no se despilfarren recursos, o no se transforme a la ciencia en un arma contra la propia humanidad. 

Por ello creo que la ciencia no puede considerarse como un fin en sí mismo en un sentido estricto. Su fin es el progreso de la humanidad. Si este fin de la ciencia se pierde, entonces puede transformarse en algo nocivo. 

La ciencia no está exenta de influencias de tipo político, ideológico, etc. como no lo están otros sistemas de pensamiento como son las ideologías y las religiones. El lado fuerte de la ciencia en este sentido es que por su propia naturaleza hace que tales influencias resulten menos fuertes, pero no las puede descartar. 

Por ejemplo, algo que se le critica mucho a la economía como ciencia social que se supone que es, es el hecho de que por lo general, los economistas, al trabajar en gobiernos y grandes corporaciones, generalmente desarrollan teorías y experimentan sus teorías con la población en general, pero con el fin de satisfacer las necesidades parciales de las organizaciones a las que representan o de las cuales son empleados. 

Esto es parcialmente cierto y ocurre también en otras ciencias, aunque por lo general, cuanto más antigua y evolucionada esté cada ciencia en particular, menos difícil resultará que tales influencias tengan eco puesto que existirá también un ethos profesional y científico más fuerte. 

En tal sentido, también es necesario aclarar que las actividades humanas que parecen 'irracionales' o propias de las creencias pueden y deben ser vistas desde una perspectiva científica no para desguazarlas, sino para evitar que suceda lo mismo que con la mala ciencia, es decir, que se perviertan y causen daño. 

La ciencia no puede controlarse enteramente a sí misma. Para ello necesita de otros valores y creencias como los propuestos por la ética y la moral. Estos valores están generalmente bien entendidos o asumidos, al menos parcialmente, por una gran parte de las personas. 

Sin embargo, las creencias, como son las religiones, las ideologías, y hasta las teorías conspirativas, tampoco pueden controlarse a sí mismas, y necesitan de un esquema de pensamiento opuesto, por así decirlo, que actúe como su voz de la conciencia. 

Ese esquema de pensamiento es la ciencia; no puede ser la ética o la moral pues estas pueden ser alteradas por las propias creencias. La ética de un Maya incluía a la guerra como una forma de vida, mientras que la ética de un occidental reprueba, por lo general, tales actividades. La ciencia es, en este caso, un observador independiente. 

Resultaría imposible para nuestro amigo Maya de hace algunos siglos el entender por qué la guerra es pocas veces una buena consejera, puesto que todo su esquema de pensamiento, incluyendo su ética y moral, estaban imbuidos de las creencias y costumbres guerreras. Solamente podría haberse cuestionado estas cosas en base a un criterio de pensamiento fundamentalmente distinto, como es la ciencia. 

El poder de la ciencia para explicar hechos que pueden resultarnos muy difíciles de entender lo podemos apreciar en el hecho de que los científicos muchas veces son capaces de manejar conceptos totalmente abstractos: nadie pudo tocar alguna vez al número dos, y todavía nadie ha llegado a Próxima Centauri, pero es posible explicar gran parte del comportamiento de ambos. 

Ahí reside la belleza del pensamiento científico: nos permite abandonar la prisión de nuestro mundo material para entender muchas más cosas. De hecho, gracias a la ciencia el mundo ha alcanzado logros que otrora parecían imposibles. 

Para empezar a entender lo que significa el método científico, digamos que, como en el caso de otros esquemas de pensamiento, este método busca explicar cosas. 

Las explicaciones de cualquier tipo pueden ser científicas o no científicas. Desde el punto de vista de la ciencia, algunas explicaciones son mejores o más plausibles que otras, siendo el criterio principal para juzgarlas, su atinencia a los hechos que intenta explicar. 

La atinencia es el grado de aceptabilidad de una explicación a partir de la cual se infiere la explicación de un hecho a partir de dicha hipótesis. Toda explicación aceptable es atinente, pero no todas los hechos atinentes constituyen explicaciones aceptables. 

Es decir, la atinencia es el grado de relación que existe entre un hecho y la explicación que se pretenda dar acerca del mismo. Hay explicaciones que no son atinentes, y otras que lo son en mayor o menor grado. 

Decir que tal o cual cosa es así "por que Dios lo quiere", o bien "porque a mí me parece", no son explicaciones atintentes. Es decir, pueden ser aceptadas en un esquema religioso, castrense, etc. pero no desde un punto de vista científico. 

Explicar la muerte de un individuo como el designio de Dios es una explicación religiosa. Explicarlo desde el punto de vista de la medicina, detallando las causas materiales o físicas, que podrían ser un paro cardíaco, o un accidente cerebral, constituye una descripción científica de los hechos, pero no porque describa al mundo material, sino porque hay una evidente relación entre causa y efecto. 

Un científico podría intentar explicar la muerte de esta persona por el hecho de que "hay un conflicto político o social en marcha", pero si no se establece el vínculo entre la causa y el efecto (por ejemplo, que la persona murió a causa de heridas recibidas en un disturbio), la explicación será tan poco atinente, desde el punto de vista de la ciencia, como una religiosa, a pesar de que la hubiera enunciado un científico. 

Otro requerimiento para que una explicación sea aceptable es que resulte veraz o verdadera desde un punto de vista lógico formal. 

La lógica es una ciencia que, paralelamente a la psicología, pretende explicar los procesos del pensamiento.

La diferencia esencial entre la psicología y la lógica reside en que la primera estudia los aspectos asociativos de la mente humana. La asociación constituye una forma de pensamiento, y depende en gran medida de las experiencias y las vivencias de cada persona en particular. 

Por el contrario, la lógica estudia los razonamientos deductivos e inductivos, los cuales dependen de leyes y principios independientes del as experiencias humanas. La psicología es una ciencia social, mientras que la lógica es una ciencia formal. 

Las dos ciencias formales que se reconocen en la actualidad son la lógica y las matemáticas. El objeto de estudio de ambas es totalmente abstracto y no puede ser comprobado porque no posee manifestación material, sino que debe ser demostrado. 

Las ciencias naturales, como la física, la química, la geología, etc. poseen objetos de estudio tangibles, y se diferencian de las anteriores en que por lo tanto, las hipótesis de este último grupo se comprueban empíricamente, pero no se demuestran. Es decir, los teoremas son propios de las ciencias formales, mientras que los experimentos, de las naturales. 

El tercer grupo lo constituyen las ciencias sociales, dentro de las cuales encontramos a la psicología, la sociología, etc. y cuyo objeto de estudio es el ser humano en sí mismo. Las hipótesis, en este último caso, no se demuestran sino que se comprueban e interpretan. 

Pablo Edronkin
Presidente de www.andinia.com y Director General del GEA (Grupo Explorador Argentino)
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